Proverbios infinitos

El problema con las letras es que las conozco, cuando se mueven, miro, (si, ¡miro!) el significado. Entonces tantas cosas he de decir que la poesía ya me devolvió el silencio y cuantas historias que contar, pero no tengo tiempo. 1 y 2, se acabó. Se me ocurrió el autorretrato de Bacon, las mañanas sin fin con café a la vuelta de la esquina… en la cocina. Ya no soy más el hijo de mi Padre, de mi Virgen Madre, ni de mí, espíritu absoluto. Me revuelco en la cama de las sensaciones, soy el pensamiento. Ecce homo.

Cuantas veces lo he podido cantar y nunca lo he hecho…

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