sobre The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble

Kava Con: Palace of the Tiger Women

The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble presenta una intensa fusión de una variedad de géneros que los vuelve un tanto indescriptibles, fluctuando entre similitudes y diferencias de grandes dimensiones con proyectos como Dead Can Dance, Sunn O))), e incluso Morcheeba y Portishead, ya que la voz de la francesa Charlotte Cegarra viaja por nuestros oídos haciendo que recordemos a cada instante las notas con las que Beth Gibbons suele embellecer nuestros sentidos.

Su última producción, Here be Dragons (2009), recientemente en atención continua mientras estoy a la escucha de nuevas profundidades sonoras, me ha revitalizado acústicamente, sujetando mi percepción a un punto de fuga en donde las estructuras del sonido se sumergen en realidades impensadas por la razón oftalmológica de herencia kantiana que prevalece en nuestras sociedades urbanas. Y diciendo esto, puedo abrir la puerta a una voz más adecuada que dice:

La auténtica nueva música existe, sobre todo, como una praxis de expertos en la que apenas se trata de canciones e interpretaciones en el sentido de la tradicional musicalidad ingenua, sino de la exploración del medio de producción de sonido y del procedimiento del compositor. Es aquella praxis que más acentúa el lugar de la composición o de la primera producción. 1

Comprendiendo la exploración de los elementos que participan en una creación musicalizada para la transmisión de otros mundos subjetivos, ahora entendemos cómo es que algunas melodías parecen haber nacido para llegar a nosotros y abrir una ventana al exterior desde nuestro más profundo adentro, la cual termina constituyendo la génesis de una nueva conciencia del mundo. Este el movimiento advenedizo que Sloterdijk enfatiza en relación a un pensamiento “más universal” sobre el mundo, pues nos arroja a la necesidad de hacernos de una relación sensible con todo aquello que compone al mundo como tal.

Hay música de placer inmediato, que:

Como música-riesgo en acción, ofrece lo mejor y lo peor que los oídos contemporáneos pueden conseguir escuchar, lo mismo si se trata de vulgar pop-vitalismo à la Prince que de aristocrático free jazz. No tiene nada de extraño que los compositores de nueva música, si por una vez se evaden de la reserva-festival, se pasen a la especialidad performativa. 2

Es decir que, la cualidad de un músico contemporáneo puede verse reducida a la mera acción de ejecución, o como se diría en los términos del teatro: de ejecutante. Puesto que, a lo que el filósofo alemán plantea, se corresponde la idea de que la práctica de exploración musical se da y sólo puede darse en el instante mismo de la composición de una pieza, nunca como un ajuste de precisión sino como intuición de una estructura temporal con profundidad en el espacio.

Y como cierre, un pequeño souvenir de lo que JeanLuc Nancy nos evoca casi al final de su ensayo “A la escucha.”:

El oído abre camino al vientre e incluso lo abre, y el ojo resuena aquí: la imagen aleja su propia visibilidad hacia el fondo de su perspectiva, en la lejanía de la que la música vuelve resonando con el deseo, para no cesar, con él, de hacer resonar sus armónicos.

Les dejo aquí la entrada en The Sirens Sound para homenajear a The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble.

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1Sloterdijk, Peter: Extrañamiento del mundo. Pre-Textos, Valencia, 2001. p. 293

2 ídem. p. 294

Un pensamiento en “sobre The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble

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