Humpday

Director: Lynn Shelton
Guión: Lynn Shelton
USA, 2009
94 minutos

Trailer

Ben (Mark Duplass) y Andrew (Joshua Leonard) son viejos amigos de la universidad, sin embargo tienen años sin verse. Ben se ha casado con Anna (Alycia Delmore), vive una rutina tranquila, tiene un trabajo de escritorio y le gusta estar en casa. Andrew no tiene siquiera un lugar al cual llamar hogar, ¡es un artista! y después de vivir un tiempo en San Cristobal de las Casas, Chiapas, y viajar alrededor del mundo, enloqueciendo y haciendo tonterías de “mente abierta”, de pronto, decide visitar a su viejo amigo Ben, lo cual cambiará la vida de ambos, quienes no pueden olvidar que tienen mucho más en común de lo que realmente creen. Tiene una propuesta artística – y extraordinariamente sexual para él-.
Los secretos que cada uno de los personajes oculta para poder soportar sus vidas de múltiples facetas, comenzaran a aflorar.

La comedia y el drama.

La película presenta una narración de tal forma que aparece en la pantalla como espontánea, es ágil y por momentos reveladora, en otras ocasiones deja esa sensación de pena o vergüenza por los otros, lo cual terminará siendo un elemento sustancial del filme. La cinematografía se arropa por una atmósfera casera debida al uso de cámaras digitales (manuales), los planos son movedizos, rara vez fijos y, cuando lo son, se ven interrumpidos por objetos y enfoques inmediatos sobre las expresiones de los actores, lo cual vuelve evidente la espontaneidad y naturalidad pretendida por los realizadores.

La comedia se presenta en dos simples facetas, por un lado la estructura de los diálogos permite un campo de fugas hacia las sentencias más irreverentes, dándole un toque quasi-anecdótico para los espectadores. Por otro lado, se juega con los relieves de la incomodidad en las conversaciones o las acciones, por lo cual hay pausas intermitentes y reacciones que caen en los extremos de la capacidad de sorpresa humana. Esta comedia tiene una cualidad psicológica, los personajes se ven enredados consigo mismos casi por accidente, hasta detonar en la situación primaria del filme, cuando Ben y Andrew se comprometen a realizar una cinta pornográfica para un festival amateur, como un proyecto de arte que tratara de exponer como sería posible que dos hombres heterosexuales sostengan relaciones sexuales por “amor puro”. Esta razón “artística” desenvuelve el otro lado de la película, su tono dramático, enfrentando a cada uno de los personajes con sus fantasmas del pasado y, de esas pequeñas reflexiones, se siguen introspecciones más profundas, rasgando la tela del conflicto en cada situación. Así, retoman una dimensión existencial, que trata de una forma u otra, socavar con toda fricción en cuanto a una sexualidad plena, pero que siempre permanece asentada sobre ciertos prejuicios básicos de cotidianidad… de conciencias solitarias.

Este profundo grado de interioridad, cuidadosamente llevado a cabo por los directores y las buenas actuaciones, se muestra perfectamente al desenlace del filme, en donde la imposibilidad de disolver algunos atavíos se ve religada a la propia formación de cada hombre como individuo, elevando así los niveles de conciencia a una cuestión ya no de “madurez social” o “conyugal”, sino de satisfacción interna, de hombre o mujer que se encuentran a sí mismos a través de los otros.

Ese extraño sentimiento de culpa y de suspenso.

Cuando un sujeto se sumerge en lo más profundo de su existencia, lo que podríamos llamar “una cierta idea de lo que se es“, el ser humano se enfrenta a lo incomprensible, a esa “idea que no corresponde a él”, sino “al mundo”, por decirlo de alguna forma. La expresión “nostalgia” se vuelve relevante en este punto, puesto que se trata de una misión de re-nacimiento, de emerger una vez más desde el interior, desde el punto mismo en el que nos hacemos de un modo u otro. El suspenso llega aquí, ante esa pequeña demostración de lo que funciona como límite de nosotros mismos. Lo que ya no podemos ser, es una expresión sincera del sentimiento mismo o las emociones, lo que sea. Es una vuelta a la causa de la razón por la que existimos.

El filme es elocuente y substancioso, su pretensión es básica y su propuesta radica en ser perspicaz ante la concienzuda formación del público común, educado por una plataforma de diseño, por fórmulas y variaciones de estas, es un asalto contra el maniquí que a veces somos. Altera de una forma u otra nuestro estado de conciencia porque lo cuestiona de fondo. La pregunta que debemos escuchar como eco de esta película, es la siguiente:

¿qué es aquello que jamás podría hacer de mí y por qué eso es tan diferente a mí?

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