Sólo halagos para la picardía de un enfermo de nervios que es como dinamita.

Sesos que rebozan en colores brillantes, impresiones trágicas e hipocondriacas que intuyen el fin de las cosas porvenir en la era del vacío, amor interrumpido, comprometido con la galaxia, corazón de fruta tropical, andenes para los peatones mutilados y amargos, trago pasajero, olvido del tiempo, infinita ausencia del ego poseída por oscuridad, absoluta reencarnación en el cuerpo. Dejen contarles algo ético con respecto al budismo y el nihilismo activo, de preferencia performativo me atrevo a decir, no hay misticismo alguno en la re-encarnación, la lectura mística y mágica es una mirada desviada de lo terrenal, la re-encarnación no es transformación en otro, es volverse uno mismo con el cuerpo, tomar el sentido de la tierra , del fuego, la sangre y la carne con las propias manos, vuelto uno cuerpo puro, incluso el pensamiento es algo corpóreo, todos los sentidos en implosión retroactiva para condensar un núcleo de pasión, de potencia y paraísos terrenales, re-encarnar es aprender a vivir con uno mismo, es abandonar la sospecha, el cinismo, los padecimientos mentales, tiempo vivido en cuerpo sensible de experiencia mundana que acusa la jerarquía de una esfinge de valores de estructura inmutable, enemigo de la corrupción social, enemigo público con nombre propio convertido en chivo expiatorio para comprobar y demostrar la imprudente inocencia que reclaman los cobardes subyugados al interior de un circuito de repeticiones debido a un principio de indeterminación divina. El loco escucha a los cielos gritar la muerte de todos los ídolos, el loco adivina en su trágico destino el pensamiento gigantezco del héroe, el gran lamento de Orfeo, el desprecio a la tiranía infernal que tanto adora el civismo de panfleto arcaico. Vivimos el más arcaico de los tiempos, la paradoja de la post-modernidad, en ese pensamiento acompaño a Michel Serres, pensar es correr el riesgo de perder la cordura, una serie de revelaciones y revoluciones de un cerebro nacido enfermo de nervios con un agujero enorme en su sistema nervioso central, en su espina dorsal una ligereza moral que sobrelleva solamente lo más vital, lo imperdible, lo inexorable de vivir la emoción de ser corte y flujo en las exposiciones de la lengua encontrándose cada vez más receptivo a la exhortación del propio cuerpo de salir de sí y trasladarse a la realidad material que implica cada una de nuestras decisiones una vez tras otra hasta el fin del mundo.

Sólo halagos para la picardía de un enfermo de nervios que se atrevió a la enseñanza de “nunca más me sigan”, porque nuestro pensamiento es lo único que tenemos, nuestra única propiedad, el desvanecimiento del concepto mente en la realidad, la provocación para el porvenir, la invitación a ser el devenir mismo y ninguna otra cosa, se me enchina la piel cuando su eco retumba en mi delicioso cerebro para el cataclismo zombie tan vogue hoy en día. Sólo halagos para ese gran lector de la biblia, de Goethe y Dostoyevski, sólo halagos para mi presidente y mi Zarathustra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s