Llueven serpientes porque el Sol ha perdido la razón.

Estaba pero no era, a veces como un cuento sin escribir o terminar, cuyo final es lo único que puedo imaginar, y las cruces que se atraviezan al caminar, y todos los lobos que se pierden voluntariamente en los bosques y la nieve que no deja de caer bajo un calor negro y seco, que eriza el esqueleto. Como si la magia existiera desaparecieron las cortinas de los ojos dejando un rastro de olor a percocet y los hálitos impúdicos de la habitación perforaron la lengua con una efigie que representa el dolor de la fraternalidad, con hospitalidad, unos brazos surgieron enormes desde el fango, tirando de la médula los miedos terroríficos provocados por evocaciones de la rememoración y entre cada uno de los dedos la piel suturándose entre sí haciendo de la mano una pezuña de caballo, entonces trotó el mono, trotó. Y pensar que había imaginado que era capaz de contar una historia o un cuento, siquiera una maldita fábula compuesta de bestias y visceras encantadas, sin embargo en este momento llueven serpientes porque el Sol ha perdido la razón, toda cordura vuelta cenizas, calcinando el absoluto y su tótem, todo aliento se ha convertido en emanación electromagnética, una erupción de la estrella en mi pulso lunar. Y se ha nublado, de nuevo todo se ha nublado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s